Educadores Transformadores
Hay un dato que aparece cuando se mira el origen de los modelos educativos alternativos y que rara vez se destaca. Casi ninguno fue creado por críticos externos, sino que fueron creados por personas que educaban, que se encontraron con límites que no podían resolver desde su lugar y que construyeron otra cosa a partir de esa experiencia.
Es una observación sobre la naturaleza del rol del educador y no sobre biografías individuales. La educación se transformó desde adentro de la práctica, y con bastante regularidad.
El patrón que se repite
María Montessori era médica y trabajó con niños que el sistema de su tiempo había dejado afuera. La Casa dei Bambini que abrió en Roma en 1907 nació de esa práctica concreta y no de una teoría previa.
Célestin Freinet era maestro rural en Francia. Volvió herido de la Primera Guerra con una lesión pulmonar que le impedía hablar en voz alta durante horas, y esa limitación física lo empujó a reorganizar por completo el trabajo cotidiano. La imprenta escolar, una de sus ideas más difundidas, salió de resolver un problema práctico.
Olga Cossettini era maestra y trabajó en escuelas públicas de la provincia de Santa Fe en Argentina. Lo que hoy se estudia como un modelo pedagógico fue durante años una escuela pública en funcionamiento.
Loris Malaguzzi era maestro y llegó en bicicleta a un pueblo cerca de Reggio Emilia donde un grupo de mujeres estaba construyendo una escuela con materiales de la guerra.
Paulo Freire empezó alfabetizando adultos en el nordeste brasileño antes de escribir una línea de teoría.
John Holt abandonó la docencia cuando comprendió que el sistema se resistía al cambio, y comenzó el resurgimiento del movimiento de homeschooling y unschooling.
Qué tienen en común
• Partieron de un problema concreto, no de una crítica general. Cada uno tenía delante un grupo específico de personas que no estaba aprendiendo.
• Conocían el oficio por dentro. La mayoría había educado durante años antes de proponer algo distinto, y esa experiencia previa es lo que hizo que sus propuestas funcionaran en la práctica.
• Empezaron de a poco. Ninguno fundó una red. Todos empezaron con un grupo, un espacio o un barrio.
• Documentaron lo que hacían. Es la razón por la que hoy conocemos sus nombres y no los de otras experiencias equivalentes que no dejaron registro.
Lo que se desprende de las historias
Existe una manera de contar estas historias que las vuelve menos impactantes, y consiste en presentarlas como biografías excepcionales. Personas geniales, condiciones irrepetibles, resultados que no se pueden replicar.
La lectura más productiva es la contraria. Fueron personas con formación docente que trabajaron con recursos escasos y que hicieron algo concreto, es decir, prestar atención a lo que no funcionaba en su propia práctica y probar otra cosa. La escala llegó después, y en varios casos ni siquiera a lo largo de sus propias vidas.
Qué dice esto sobre el rol
Hay una idea bastante instalada según la cual el conocimiento pedagógico se produce en la investigación y después baja a la práctica. La historia de la educación sugiere que el recorrido más frecuente fue el inverso.
El rol del educador incluye, y siempre incluyó, la capacidad de modificar cómo se educa. No es una función reservada a especialistas ni requiere autorización de nadie. Requiere observar con atención lo que ocurre delante y estar dispuesto a probar algo distinto cuando lo que hay no alcanza.
Esa es probablemente la parte del oficio que menos se nombra y la que más lo define. Un educador no aplica un método, sino que trabaja con personas concretas, y las personas concretas obligan a ajustar cualquier método.